Desde Paraná, Entre Ríos, hago la pregunta de siempre, cómo andan?. Nosotros felices porque seguimos conociendo gente y haciendo amigos kayakeros. Tuvimos la suerte de ser agasajados por muchas personas, especialmente la familia y el grupo Kayicidas.

Desde que llegamos a Paraná no paramos, mate, facturas, asadaso, nota en el diario, en la Tv y mañana remada todos juntos.

Conocimos también a los colegas de Santa Fé y agradecemos por los productos que nos regalaron, chorizos, quesos, miel! espectacular. Chiquito Torres se cruzó para recibirnos con sus 2 metros de altura. Obviamente apenas lo ví le pregunté...vos sos chiquito Torres? y enseguida nos pusimos a charlar sobre el río Bermejo compartiendo anécdotas. Me asombró saber que en el mismo río ellos bajaron un tramo a 20 km por hora logrando una distancia de 160 km en el día, increíble. Amigos kayicidas, no alcanzan las palabras de agradecimiento, Julián, Daniel, Cachi, todos!! sepan que además de kayakistas son excelentes personas. De acá en más intentaremos prendernos en todos los encuentros.

El club de pescadores y náutica Paraná nos está hospedando asi que gracias al Sr presidente de dicha institución. Bueno, empecé por el final porque eran necesarios los agradecimientos.
Voy a contestar una pregunta frecuente que nos vienen haciendo hace rato y ya con esto aclaramos un poco el tema. Por qué remar en el mar patagónico en invierno? En primer lugar la fecha ideal para el Bermejo era Abril, ya eso nos condicionó la llegada al mar. En segundo lugar y sin otra chance, por qué no? si los Nórdicos reman en mares semejantes con trajes secos, los Británicos superan rompientes, vientos y olas en mares helados, un kayakista en solitario remó alrededor de Malvinas con éxito en un mar tremendo, Freya solita alrededor de Australia y bueno...nosotros vamos a intentar lo nuestro con nuestros trajes secos en un mar que nos presentará dificultades, días más cortos pero vientos "más leves"(si, entre comillas).Será un desafío paso a paso. No dijo Barragán "que el hombre sepa que el hombre puede"...allá vamos entonces como decía Sixto Palavecino.
Cambiando de tema voy a describir la última semana de remada con fotos. El Paraná sigue siendo un mundo de agua donde todo es a lo grande, barcos, barrancos, profundidad, ancho del río, todo enorme.

La dirección de vías navegables a veces se enoja con el río y deja las boyas a un costado porque el canal caprichoso va cambiando, y salen placas como ésta para recordar.

La ciuadad de Paraná se veía de lejos pero nos tomó varias horas llegar. Diego navegando hacia el club náutico Paraná donde nos esperaban los kayakeros paranaenses de Kayicidas, grupo del cual en cierta forma ya nos sentimos parte.


No les digo que los Dorados no salen! Miren la tortuga que sacamos. Esta especie tiene esos dos bigotes abajo que utiliza como señuelo para engañar peces y pescar, es mucho más rápida de lo que creen, mucho más que la liebre. Por suerte el anzuelo no estaba clavado y la liberamos fácilmente con video previo para tener el recuerdo de la Phrynops más grande que yo haya visto.

Camalotes que va llevando el río en perfecta formación, plantas nómades.

La foto de la boya ya es un clásico en el Paraná, la hacemos siempre que tocamos éste río. Recuerdo que al Gitano lo abandonamos un rato en una la primera vez que tocó las aguas del Paraná hace ya unos años.

Las mañanas de neblina ya son cosa de todos los días este invierno. A veces no vemos ni a 30 metros y nos dejamos llevar por las aguas río abajo escuchando a lo lejos las lanchas y remolcadores.

Después de mucho buscarlo apareció Don Ceryle torquata alias Martín Pescador Grande. El mejor pescador del Paraná por lejos.
Llegada a Esquina por el Delta del Río Corrientes, un lugar espectacular. Próximo río para hacer con amigos, a anotarse que nos vamos para Iberá y salimos por Esquina.

Vista aérea del Delta.

Los barcos de la armada aparecieron haciendo olas perfectas para correr, lástima que era temprano y no había ganas de mojarse. Además no queríamos ir presos.

Esto es el cielo o el reflejo del agua? Colores de un atardecer más en el Paraná.

Las paradas en playas de arena son el momento esperado de la tarde. Sobra leña asi que lo primero que hacemos es preparar el fuego porque apenas cae el sol la temperatura baja de golpe y te congelás. Ya es parte de la rutina de este día a día que ojo, la disfrutamos a pleno.

El Petrel en aguas tranquilas. Ya voy a escribir sobre el kayak en los próximos posteos. Lo recomiendo 100% es lo primero que puedo decirles. El bote tiene una línea muy linda. Luis! bajá el 518...el pueblo te lo pide!

Este quedó a mitad de camino y seguro muere seco en la orilla. La bajante lo traicionó.

A éstas tres las queremos tanto como a nuestras madres!

No siempre los árboles mueren de pie y eso te lo enseñan los ríos Bermejo y Paraná.

La selva en galería es un clásico del Delta.

Puente a tierra firme, como para no mojarse los pies vió! ta haciendo frío-

Se acuerdan de Tiburón, Delfín y... Mojarrita Lamas? Nuestro musculoso peso ligero, todo un equilibrista el tipito.

Estamos bien, vamos bien.

Más neblina no recuerdo dónde.

Ls islas del Paraná encierran lugares de no creer. Uno quiere para en cada isla pero se hace imposible. Este río da para muchos viajes.

Esta se filtró, habrá sido desde mi carpa temprano a la mañana tipo 7,30 hs-

En La Paz, lugar de donde salen a remar los kayakeros de k1 de la escuela de canotaje a quienes le mandamos un saludo.

Remando en busca de los dos desacatados que se me perdían en la neblina.

Saludo especial para el tío Vicente que se vino desde Resistencia y nos preparó unos churrascos a las llamas. Riquísimo.
Amigos, ésto ha sido todo por ésta semana, tengo más para contarles pero se los dejo para Rosario en tres días. Nos vemos por allá. A vivirla.
Saludos y como siempre, gracias por estar, esto es De cara al viento, ojalá lo sigan disfrutando.
A remar!!!